domingo, 18 de diciembre de 2011

Crisis For Dummies - Parte 1 (Desempleo)

No os podéis imaginar la cantidad de veces que he empezado a escribir esta entrada, y, cuando llevaba un par de páginas, he visto que no se parecía en nada a lo que quería conseguir: a saber, algo corto y sencillo de entender. Si escribiera en papel y esto fuera una película, sería ese momento típico en el que ojeroso escritor sin inspiración se estira de los pelos, hace una bola con el papel que estaba escribiendo y lo tira a una papelera ya rebosante. Pero escribo con el ordenador, y no están las pantallas planas como para ir arrugándolas y tirándolas por ahí.

Afortunadamente, al final me he dado cuenta de mi error: no se puede explicar “la crisis” como un todo porque al fin y al cabo “la crisis” es un concepto compuesto y multiforme. Realmente, en este momento tenemos una serie de factores que percibimos como negativos, y, a todo es conjunto de factores, le llamamos “crisis”. Pero no se puede entender la crisis si no se entiende cada uno de los factores que la componen por separado.

Por eso, en vez de explicar la crisis “tal cual”, voy a hacer varias explicaciones, una por factor, y hoy en este post voy a empezar uno bastante gordo, que es el DESEMPLEO.

Empecemos ¿Cómo funciona el empleo?

Básicamente podemos distinguir dos ramas principales:

1) Autoempleo. Requiere que el trabajador posea los recursos (un campo, una selva, un huerto, un trozo de mar) y los medios (un tractor, una cerbatana, una azada, una red)

2) Trabajo para otros. Alguien tiene dinero, recursos y medios y quiere tu trabajo. Tú quieres dinero y estás dispuesto a trabajar para conseguirlo. Como es algo que beneficia a ambos, se firma un pacto (contrato) entre caballeros para que cada cual salga beneficiado del intercambio.

Hace apenas unos miles de años, la modalidad más extendida era la primera. La humanidad era escasa y los recursos en proporción abundantes, por lo que todo el mundo podía tener su selva, su huerto, su campo o su trozo de mar, y los medios eran sencillos y uno mismo se los podía fabricar. La propiedad existía, pero no como la entendemos ahora. El pescador podía decir que su trozo de mar era suyo, pero ¿Cómo lo había obtenido?

Pues con su trabajo. El hecho de estar ocupando ese nicho es el que le da derecho a él. A este pescador jamás se le ocurriría decir que el trozo de mar de al lado, en el que jamás faena, es suyo ¿para qué lo iba a querer, sino podía trabajarlo?

Por supuesto, este sistema tan idílico y pastoril dejó de funcionar hace mucho, cuando los seres humanos pasaron de unos pocos cientos de miles a varios miles de millones, y ya no podemos volver a él por mucho que nos pese.

Por supuesto, sigue habiendo autoempleo (mi recurso es mi local y mi medio este señor que me suministra palets de naranjas), pero ha pasado a ser minoritario, debido precisamente a que el ser humano medio no es poseedor del recurso.

Por motivos que no vamos a analizar ahora, resulta que una pequeñísima parte de la población es poseedora la mayor parte de la riqueza y de los recursos. Por supuesto, son incapaces de aprovechar estos recursos por sí mismos (imagínate a la duquesa de Alba labrando ella misma todos los campos que tiene), así que contratan mano de obra.

¿Lo hacen por bondad? No, la riqueza producida se la queda el propietario, no el trabajador. La compensación del trabajador no es aquello que produce sino un salario pactado de antemano. Los recursos y los medios después del proceso también siguen perteneciendo al actual propietario. El salario por supuesto es MENOS que el rendimiento del trabajo, o de lo contrario el propietario no tendría ningún aliciente para contratar.

El que haya ricos y pobres puede parecer injusto (y lo es), pero bueno, es una consecuencia inevitable del capitalismo. Al fin y el cabo el capitalismo solo funciona cuando existen acumulaciones de capital, y una distribución equitativa es justo lo contrario a una acumulación. No estoy diciendo que el capitalismo sea un mal sistema, comparado con otros, pero para que funcione, para que sea algo viable y aceptado por la mayoría de la población, los ricos, los que tienen en posesión los recursos productivos, sean individuos, empresa, estado o banca, tienen que poner su parte: la injusticia intrínseca del reparto en el capitalismo se tolera siempre y cuando estos propietarios generen riqueza, aparte de para sí mismos, para los demás. Cuando ese pacto no escrito se rompe, es cuando la gente sale a la calle con las hoces o con los cócteles Molotov (según la época).

¿Qué ha pasado últimamente?

Pues que esta gente no ha hecho sus deberes. No se ha invertido en generar riqueza, puesto que el mundo, en los años 80, cambió. Con las políticas de Reagan y Thatcher se impuso el neoliberalismo en la economía y se desregularizaron las finanzas (que se habían regularizado a consecuencia de la Gran Depresión). La consecuencia de esta desregularización fue que (de nuevo) daba más rendimiento especular que invertir.

Es decir, puedo ganar más dinero con mi dinero comprando tal o cual bien, derecho o bono fiducitario que invirtiéndolo en una empresa. Esta desregulación no sólo entrampó a los ricos, sino a casi todo el mundo.

Al fin y al cabo todo el mundo posee determinado capital, mucho o poco, y por supuesto todo el mundo quiere verlo aumentado. ¿Qué hacer con este capital? Evidentemente invertirlo en aquello que te de mayor interés y con mayores garantías. La desregulación provocó que el mayor interés lo dieran inversiones no productivas, es decir, especulativas.

Puedo comprar un caramelo a 5 céntimos, un palo de plástico a 2 céntimos, juntarlos y vender un chupa-chup a 10 céntimos, con un rendimiento de 2 céntimos netos por cada 8 invertidos, pues el coste de juntar caramelo con palo es un céntimo por unidad.

Pero, gracias a la burbuja inmobiliaria, una cosa mucho mejor que puedo hacer es comprar una casa que ahora vale 100.000 euros y que el año que viene venderé por 200.000, con un beneficio neto de 100.000 euros. Sin hacer nada. Para ganar 100.000 euros produciendo chupa-chups tendría que haber fabricado y vendido 5 millones de unidades, a partir una inversión de 40 millones de euros y no de 100.000 como en al caso de la casa.

Lo lógico es apostar por la inversión más rentable. El problema es que el señor que se ganaba un céntimo por cada chupa-chup que montaba, deja de ser necesario.

Especuló el rico con su dinero, especuló el pobre pidiendo dinero prestado al banco, y especuló hasta el apuntador. Ahora nos quieren hacer sentir culpables a todos de haber usado el dinero en actividades que sólo movían el dinero pero que no generaban ninguna riqueza. Pero eso es un pelín hipócrita. Si quitas las multas de tráfico luego no te quejes de que ha aumentado el número de accidentes, ni culpes únicamente a los conductores inconscientes: el señor que quitó las multas de tráfico es el responsable de esa situación. No de los accidentes individuales, pero sí de su aumento.

Primero fue la burbuja de las punto com. Luego la burbuja inmobiliaria. Ahora está de moda la especulación criminal con la deuda soberana de los países. Todos los indicadores apuntan que lo siguiente será especular con los productos alimenticios básicos. La cuestión está en que las leyes internacionales están orientadas a que en un momento dado siempre exista un mercado de especulación cuyo rendimiento sea superior al rendimiento productivo tradicional.

Los números no mienten: los ricos, tras estos años de crisis, son más ricos que antes, y los pobres son más pobres.

Por supuesto, el desempleo aumenta. No pasa nada: el recetario neoliberal tiene su “solución” para este problema. Como invertir en producción es menos rentable que especular, hay que hacer que invertir en producción sea más rentable ¿Cómo? Bajando los costes de producción y reduciendo los impuestos a quien se dedique a ello.¿Y eso como se consigue? Pues la manera más rápida y efectiva es pagar menos a la mano de obra que produce. Y eso es lo que se está haciendo: la crisis en el empleo se intenta atajar con reformas laborales que implican para el empresario un menor coste de producción.

Una vez implantadas esas “reformas”, entonces los “mercados” (es decir, los inversores) pueden volver a “confiar”, es decir, pueden volver a invertir en crear puestos de trabajo puesto que ya les sale tan rentable como desean. Si no, no “confían”, y siguen invirtiendo en otras cosas.

Por supuesto, existe otra solución, pero que curiosamente no es mencionada por ningún líder político mayoritario. Y que consiste, lógicamente, en reducir los beneficios que se pueden obtener por inversiones no productivas. Reducir y limitar por ley los beneficios de la especulación. Es necesario, es más, es vital, volver a regular los mercados financieros. De esa manera lo más rentable volvería a ser la producción, y se volverían a crear puestos de trabajo. Dicho de otra manera: hemos de volver a conseguir que los ricos sirvan de algo.

¿Por qué no se hace esto, y, de hecho, ni se plantea? Por un lado, está lo evidente: el político prefiere beneficiar a quien le puede devolver el favor, y esos no son los pobres, que sólo le pueden devolver la gratitud, pero no un puesto millonario de asesor. Por otro lado, hagamos un esfuerzo (supremo) e imaginémonos un político no corrupto que opta por la solución de penalizar la especulación (p.ej. poniendo impuestos muy altos en las transacciones especulativas). El problema con esto es que el político sólo tiene jurisdicción en su país, pero los mercados tienen todo el mundo para especular. Así que especulan en otro lado, y arreglado. Bienvenidos a la globalización.

La razón fundamental, la más básica, para el desempleo es esta que he expuesto aquí: LA MAYOR RENTABILIDAD DE LAS INVERSIONES ESPECULATIVAS FRENTE A LAS QUE GENERAN EMPLEO. Sin embargo, existen otras circunstancias que también agudizan el problema, pero como me he comprometido a abordar cada aspecto de la crisis por separado, las voy a mencionar sólo de pasada, y quizá, en un futuro cercano, las aborde con más detalle:

Factores Adicionales:

1) Pinchazo de la Burbuja Inmobiliaria: El impacto en el sector de la construcción de este pinchazo tuvo evidentemente un efecto directo sobre el desempleo, al dejar de necesitarse mano de obra para la construcción de viviendas.

2) Crisis de la Deuda Soberana: Los países se deben dinero unos a otros. El hecho de que estemos en un estado de recesión económica hace que los acreedores se pongan nerviosos porque temen que sus deudores no cumplan con los plazos de pago. Debido a ello, los países acreedores fuerzan a los países deudores a implantar políticas de “austeridad”, es decir, reducción a corto plazo del gasto público para garantizar unos ahorros que a su vez garanticen la devolución del préstamo (Grecia sigue siendo el ejemplo más extremo). La reducción de gasto público, por desgracia, tiene el efecto inmediato de generar más desempleo. La “austeridad” y la creación de empleo son tareas antagónicas.

3) Crisis de Liquidez: Los bancos también se prestan dinero unos a otros, e invierten en diferentes campos para obtener rentabilidad de su capital. En la época de bonanza que precedió a la crisis, invertir el dinero era tan rentable y seguro que los bancos llegaron a niveles de apalancamiento insostenibles. Traducido al lenguaje normal, significaba que la proporción entre capital de riesgo y capital de reserva aumentó hasta niveles extremadamente imprudentes. Por ejemplo, algunos bancos alemanes llegaron a tener, por cada 35 euros de capital propio, 1 euro real y 34 euros “virtuales”, de futuros beneficios previstos, pero que a todas luces se contabilizaban como capital “de verdad” (Véase el cuento de la lechera). El problema de estar muy apalancado es la extrema fragilidad que se tiene ante el más mínimo contratiempo. Basta con que un acreedor se retrase mínimamente en el plazo de un pago para que el banco se encuentre con que no tiene suficiente dinero “de verdad” para afrontar sus pagos inmediatos. Al deberse dinero unos bancos a otros y al estar todos tremendamente apalancados, el retraso en el cobro de uno se acaba convirtiendo en el retraso en el cobro de otro y, por efecto dominó, en el colapso de todo el sistema.

Bueno, en realidad lo que queremos ver es como afecta la crisis bancaria al empleo, pero he considerado interesante hacer una pequeña introducción al origen de este problema. Conclusión de todo esto: los bancos no tienen dinero ahora mismo para conceder créditos y/o son muy reacios a concederlos. Ello significa que la falta de liquidez se transmite a toda la sociedad, que por desgracia a llegado a depender totalmente de ellos. ¿Cómo afecta esto al empleo? P.ej. muchas empresas obtienen sus beneficios por la venta de sus productos con un desfase importante entre el momento de la inversión en la producción y el momento del cobro. Sin embargo, sus empleados deben cobrar todos los meses, los alquileres hay que pagarlos puntualmente y a los proveedores también. Los bancos muchas veces han hecho de puente adelantando el dinero que más tarde cobrará a la empresa para que esta pueda afrontar sus pagos. Sin esta ayuda, una empresa que por hasta ahora era solvente puede pasar rápidamente a una empresa en suspensión de pagos. Más ejemplos: Sin liquidez, tampoco se conceden préstamos para gente que quiere montar nuevas empresas. Sin liquidez, tampoco hay préstamos para afrontar compras de viviendas, coches y otros bienes de elevado coste, y al disminuir la venta de estos bienes, las empresas que los producen también son afectadas.

4) Reducción del Estado de Bienestar: la recesión implica para el estado menos ingresos vía impuestos. Por ello se ven obligados a elegir una de estas 3 opciones: a) Solicitar algún tipo de préstamo (deuda soberana, vendida a otros países o a los propios ciudadanos, ver punto 2) b) Aumentar los impuestos ó c) Reducir los servicios públicos, lo cual conlleva menos empleo público, opción que parece la preferida en estos momentos.

¿Cómo se puede atajar el desempleo?

Yo haría lo siguiente:

I) Penalizar la especulación y regularizar el mercado financiero

II) Anular las relaciones comerciales con los países que no tengan su mercado financiero regulado, con prohibición a los súbditos de mi país de invertir en estos países.

III) Aumentar los impuestos

IV) Aumentar el gasto público (por mucho que graznen los políticos, España invierte en esto menos que la gran mayoría de países civilizados)

Es decir, lo contrario de lo que se está haciendo. Y es que, a mi humilde entender, el desempleo NO ES UNA PRIORIDAD para nuestros políticos, aunque, por supuesto, eso no nos lo dirán nunca a la cara.

Seguiremos con estos temas en próximos capítulos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿De verdad sabes lo que crees que sabes? Parte II

Uno de los mitos urbanos más persistentes es el que dice que “sólo” usamos el 10% del cerebro.

En cierta manera retorcida, podría considerarse cierto, pero no lo es en absoluto de la manera como se suele interpretar, o lo que parece deducirse de esta afirmación. Dicho en otras palabras, y aunque la inteligencia sí se puede entrenar y mejorar mediante práctica y ejercicios adecuados, es mentira que tengamos un 90% del cerebro sin usar, o que tengamos el potencial de aumentar por diez nuestro rendimiento mental “simplemente” accediendo a esas zonas “latentes” de nuestro cerebro.

He dicho que, en cierta manera retorcida, esta afirmación podría considerarse cierta. Veamos por qué digo esto.

El cerebro funciona de una manera parecida un microprocesador (normalmente se dice que se comporta como un ordenador, pero el símil con un microprocesador es más preciso. El microprocesador es realmente el “cerebro” del ordenador). A pesar de enormes diferencias de material y diseño, tanto el cerebro como el microprocesador tienen la función de procesar información. Y como vamos a ver a continuación, procesar información no es como tirar de un carro.

Para lograr su objetivo, ambos sistemas disgregan la información de manera que determinadas subunidades puedan procesar estos pedacitos de información resultantes. Estas subunidades son las neuronas en el cerebro y las puertas lógicas en el microprocesador. (Si lo preferís, en vez de en puertas lógicas, pensad en transistores. No es lo mismo pero quizá lo visualicéis mejor).

Las puertas lógicas de un microprocesador no funcionan nunca todas a la vez. Se activan unas u otras en función de los datos de entrada. Diferentes datos de entrada deben originar diferentes datos de salida; pero una activación simultánea de todas las puertas lógicas de un microprocesador sólo puede dar como resultado una única salida, correspondiente al único estado que se correspondería con la “activación total” (en un microprocesador, una “activación total” suele corresponderse también al estado en el que el procesador pasa a convertirse en una brasa incandescente).

De la misma manera, no todas las neuronas del cerebro se activan simultáneamente en un funcionamiento “normal”. En un momento dado, aproximadamente entre un 8% y un 15% de las neuronas del cerebro están activas (y quizá esto sea el origen del mito), pero evidentemente no son siempre las mismas. Y, también es importante esto, no hay neuronas que no se activen nunca (la que no se activan nunca, son destruidas). Es la activación diferencial, en el tiempo y en el espacio, de las diferentes neuronas, la que puede generar todo el abanico de innumerables estados mentales diferentes que podemos poseer.

Como ejemplo más gráfico, pensemos en cómo se codifica la información binaria. La secuencia “10000001” en binario codifica el número decimal 129 (o el carácter número 129 de una tabla de caracteres estándar, o cualquier otra cosa, pero la cuestión aquí es que codifica algo). Para implementar esta información en un sistema eléctrico, podríamos disponer, por ejemplo, de 8 bombillas dispuestas en fila, de las que estarían encendidas la primera y la última, estando apagadas las demás. Esta disposición de bombillas representaría el dato que hemos mencionado. Apagando y encendiendo diferentes bombillas podemos representar datos diferentes. (No es algo tan marciano: la escritura, una manera más humana de codificar información, no deja de ser una combinación de trazos que pueden estar o no estar: piensa en la pantalla LED de tu vieja calculadora o reloj digital: los números están formados por bombillitas encendidas y apagadas)

Algún avispado podría conjeturar con lo que pasaría si todas las bombillas estuvieran encendidas a la vez. En este ejemplo concreto, lo único que pasaría es que estaríamos codificando otro número o dato, (o nada) pero lo que de ninguna manera estaríamos haciendo sería incrementar la capacidad que tienen 8 bombillas con dos estados de representar un máximo de 256 configuraciones diferentes.

De hecho, si mantenemos siempre las 8 bombillas encendidas, estaremos representando siempre exactamente el mismo dato. Es la disposición de los encendidos y los apagados lo que dota a esta configuración de bombillas de significado.

Dicho de otra manera: las neuronas, las bombillas, las puertas lógicas o las direcciones de memoria RAM no son “motores” cuya “fuerza” se combine para elaborar una gran “fuerza de computación” total. Es la organización lo que dota a todo el conjunto de sintaxis. Es lo que se denomina una característica emergente (y a punto he estado de decir “sinérgica”, pero no sería correcto: la característica emergente no es que sea mayor que la suma de las partes, sino que sencillamente es diferente y no comparable). Dicho de otra manera: el cerebro piensa, la neurona no.

La analogía es burda pero es la mejor que se me ha ocurrido que no conlleva repetir como un loro los argumentos que se pueden encontrar en cualquier parte, como por ejemplo en wikipedia. Si mi argumento no os ha convencido, los de esa página lo harán.

Sí es importante recalcar que las personas más inteligentes no usan más partes del cerebro que las menos inteligentes. Al contrario, USAN MENOS. Un cerebro más inteligente no es un cerebro más “activado”, sino un cerebro más eficiente.

Podemos hacer una analogía cambiando inteligencia por fuerza. Una persona fuerte puede levantar un peso usando sólo un brazo, mientras que una persona más débil posiblemente tenga que usar los dos.

A pesar de que el mito en sí sea una tontería (¿Quién en su sano juicio creería a una persona que fuera predicando por ahí que sólo usamos el 10% de nuestro hígado?) su prevalencia da que pensar. Supongo que es porque la idea de poseer un “potencial oculto” es demasiado atractiva para el ego humano como para rechazarla mediante la razón.

Por cierto ¿Sabes qué ocurre cuando en el cerebro se activan todas las partes simultáneamente, cuando todas las neuronas disparan a la vez?

Antiguamente se lo llamaba posesión diabólica, pero hoy en día se llama ataque epiléptico.

martes, 18 de octubre de 2011

Chistecillo Gráfico

Probemos algo nuevo:


Estamos en crisis, así que mejor tener muchas puertas (laborales) abiertas. Quizá un trabajillo de humorista gráfico a media jornada podría ser un buen plan b...

(Sres. contratadores: Si hace falta dibujar a Son Gokuu lanzando Kamekames también me lo sé)

martes, 9 de agosto de 2011

Argumentación Peregrina

Aparte de tener este bonito blog que creo que no lee ni Dios, confieso que soy asiduo mirón y comentarista de otros.

Y una cosa que he comprobado es que se está perdiendo el noble arte de discutir. No el sucio arte de insultar, o el dudoso arte de marear la perdiz, sino el NOBLE, insisto, arte de discutir con lógica y con argumentos.

En otro post ya hablaré de lógica formal, de momento quiero señalar 3 "argumentos" que en diferentes variantes no dejan de repetirse en múltiples comentarios por múltiples comentaristas, y que, pese a su aspecto convincente, en realidad son bastante huecos.

Son los siguientes:

1) TENGODERECHOA

2) SENOTAQUEATINOTEHATOCAO

3) ESUNATENTAOCONTRALADIGNIDÁ

Veámoslos uno a uno:

1)"TENGODERECHOA..."

Asunto de Ejemplo: Nueva Ley que dice que médicos y pacientes no pueden anunciar alimentos

Argumento Peregrino: "No me parece bien esta medida porque elimina el derecho que tienen los médicos a hacer publicidad"

Peregrinez Explicada: No existe ningún derecho que se parezca lo más mínimamente al "derecho a hacer publicidad"

"Tener derecho" es algo que significa cosas diferentes según el contexto. No es lo mismo:

a) "No te comas todas las aceitunas, hombre, que yo también tendo derecho a probarlas" que

b) "según lo que pone el convenio, tienes derecho a 22 días de vacaciones"

En la primera frase se nombra algo que, a juicio del que lo dice, le parece justo. Pero se trata de su opinión subjetiva, a lo mejor al que se está comiendo todas las aceitunas no le parece justo lo que propone el otro porque antes este otro se comió todas las papas. Aquí "tengo derecho a" significa "a mí parece que lo justo es...", y cada cual puede tener su propia visión de qué es lo que es o sería más justo. En cambio, en la segunda frase se hace referencia algún tipo de ley o normativa en vigor, que todo el mundo (en el ámbito de la conversación, al menos) ha de respetar.

El argumento peregrino consiste en confundir (inconscientemente o no) el significado de "tener derecho" de la frase a) con el significado de la frase b)

Otros ejemplos: "Tengo derecho a saber todos los detalles de la vida privada del rey puesto que le pago de mis impuestos"

"Tengo derecho a salir de fiesta de vez en cuando"

"Tengo derecho a aparcar el coche en la calle en la que vivo"

"Tengo derecho a trabajar de lo que he estudiado" etc...


2)"SENOTAQUEATINOTEHATOCAO.."

Asunto: Prejuicios de todo tipo (moros, gitanos, negros, homosexuales, etc.)

Argumento peregrino: "Sí, si, yo también creía en la igualdad y todo eso, hasta que tuve como vecinos a unos rumanos, uy si yo te contara..."

Peregrinez Explicada: 1) Las anécdotas puntuales no sirven para probar nada 2) La experiencia propia no es más válida que la experiencia de los demás o que los datos objetivos 3) Las personas son muy selectivas con las anécdotas que cuentan: normalmente sólo cuentan aquellas que les sirven para confirmar aquello que están defendiendo.

Pongamos que me atraca un tipo de raza blanca, joven, rubio, de 1'70, en vaqueros y zapatillas. A la luz de este suceso, y observando las características del atracador, de las siguientes conclusiones ¿cuáles son válidas y cuales no?

a) Todos los blancos son unos ladrones

b) Todos los jóvenes son unos ladrones

c) Todos los rubios son unos ladrones

d) Todos los ni muy altos ni muy bajos son unos ladrones

e) Todos los que visten con vaqueros y zapatillas son unos ladrones

f) Todos los hombres son unos ladrones

g) Todos los mamíferos son unos ladrones

h) Todos los seres vivos son unos ladrones....

Y es que no se puede generalizar a partir de pocas experiencias (por no hablar de una sola) A pesar de la debilidad lógica de argumentar con anécdotas, estos argumentos suelen tomarse con muchísima seriedad. En parte esto es por la manera en que funciona nuestro cerebro, que parece diseñado para tener prejuicios: pongamos que un señor con algún detalle inusual, por ejemplo un parche en un ojo, te ocasiona algún tipo de mal. Sin duda cuando veas a otro señor distinto que también tenga un parche en el ojo, te asustarás o al menos recordarás la mala experiencia. Sin embargo, la persona que te agredió, aparte de un parche en el ojo, tenía infinidad de otras características, p.ej., era moreno, llevaba zapatos marrones, etc. Es poco probable que te asustes al ver a otra persona con zapatos marrones, porque llevar zapatos marrones es "normal" mientras que tener un parche en el ojo "no es normal", y nuestro cerebro nos dice que la diferencia en los resultados (este señor nos agredió, pero la mayoría no nos agrede) tiene que estar relacionada con algún tipo de detalle inusual. Esta asociación se hace a nivel inconsciente, no razonado, y es muy difícil deshacerse de ella.

Otro detalle que hay que tener en cuenta es que, la mayoría de las veces, el que usa el argumento de la anécdota no hace ningún esfuerzo para demostrar que la anécdota sucedió realmente, o que sucedió tal y como la describe. Te lo has de creer y punto, no suele haber manera de contrastar la experiencia. Es muy fácil, sobre todo en el semianonimato de internet, defender por ejemplo la idea de la existencia de móviles perpetuos diciendo que un primo tuyo conoce a alguien que inventó uno.

Las anécdotas en cambio sí que sirven para REBATIR afirmaciones generalizadoras. Por ejemplo, si alguien afirma que todos los cisnes son blancos, basta con que yo tenga constancia de una sola ocasión en la que haya visto un cisne negro para rebatir esa afirmación. Pero al revés no funciona: no basta el que yo haya visto en una sola ocasión (o dos, o tres...) un cisne negro para que pueda concluir que todos los cisnes son negros. Para sacar conclusiones generales, hay que recurrir a la estadística, las anécdotas no sirven.


3) "ESTOESUNATENTADOCONTRALADIGNIDÁ"

Asunto: Argumentos variados que tiene por efecto prohibir en los demás cosas que nosotros nunca haríamos. O dicho de otra manera, se intentan convertir gustos en leyes, normalmente en forma de prohibición.

Argumento Peregrino: "Yo me suicidaría antes que prostituirme, por lo tanto, todas las chicas que se prostituyen lo hacen obligadas. Por eso hay que prohibir la prostitución"

Peregrinez Explicada: El que a alguien en particular no le guste, o no soporte, o no entienda, algo, no significa que al resto del mundo no le guste, no lo soporte o no lo entienda. El límite de la libertad propia es la libertad de los demás, no la aprobación de los demás, incluso estando en minoría. En democracia también se pueden cometer abusos, y los derechos individuales son la única defensa que tiene el individuo ante los abusos de la democracia (p.ej. "se aprueba por mayoría aplastante de 4 contra 1 (80% a favor, 20% en contra, 0% abstenciones), que el grupo mayoritario (4 miembros) golpee, mate, robe y se coma al grupo minoritario (un miembro). Otro gran triunfo de la democracia."

Usando este argumento peregrino, se han intentado prohibir, a lo largo de historia, todo tipo de cosas:

a)"Soy un hombre, y pensar en acostarme con otro hombre me da asco. Dos hombres juntos es una cosa asquerosa. Hay que prohibir la homosexualidad."

b)"La música heavy me da dolor de cabeza. No debería permitirse una música que da dolor de cabeza. Hay que prohibir la música heavy."

c)"Fumar es malo para la salud. Todo el mundo quiere tener buena salud. Ergo hay que prohibir la venta y consumo de tabaco"

d)"No entiendo como esa chica puede llevar ese burka encima con el calor que hace. El burka no debería estar permitido"

El argumento suele seguir este esquema:

I) X no me gusta

II) Seguro que a los demás (o a la mayoría) tampoco les gusta X, ya que yo no concibo que pueda haber alguien a quien le guste X

III) Como todos (o la mayoría) estamos de acuerdo en que no nos gusta X, hay que prohibir X

El razonamiento es erróneo, tanto cuando se pasa de I a II, como cuando se pasa de II a III.

También se puede encontrar la siguiente variación:

I) X no me gusta

II) Yo soy bueno/normal

III) A las personas buenas/normales como yo tampoco les puede gustar X

IV) Lo que a las personas buenas/normales no nos gusta, ha de ser prohibido

Seguramente las personas a las que les guste hacerse trenzas con los pelos del sobaco son minoría. Seguramente la mayoría no pueda llegar a entender este comportamiento de ninguna manera ¿Significa eso que hay que prohibir hacerse trenzas con los pelos del sobaco? Pues no. Hay que prohibir sólo lo que genere daño a la sociedad, no lo que no le guste a la mayoría. ¿prohibimos el helado de fabada, basándonos en que el 99% de la personas lo considera repugnante?



Nota Final:
También quiero recordar que el que un argumento sea peregrino no significa que lo que se afirme sea falso, sino que el argumento esgrimido no demuestra nada, y que si se quiere convencer a alguien, hay que usar argumentos de verdad.

lunes, 11 de julio de 2011

Desde aquí quiero denunciar...

Desde aquí quiero denunciar lo que considero un gravísimo atentado contra los derechos humanos y la dignidad de la mujer.

Mujeres de todo el mundo están siendo sometidas a un lavado de cerebro a manos de una religión extremista con una larga historia de misoginia, misoginia que, lejos de pertener al lejano pasado, forma parte de su credo actual. Esta gente parece que no querer aceptar que vivimos en un país europeo. moderno y laico y que no se puede apelar a la libertad religiosa para imponer algo que sólo se puede considerar como un ataque a los derechos del género femenino.

Esta religión, que ya desde sus mismos textos sagrados degrada a la mujer, la relega a un paper secundario en la sociedad, en el trabajo y en la familia.

Según este intolerante y regresivo conjunto de creencias, la mujer no puede aspirar más que a casarse, tener hijos y estar totalmente sometida al varón.

Sin embargo, en los entornos más extremistas y radicales, el lavado de cerebro, iniciado desde la niñez (cuando se es más vulnerable) es tal que las mujeres acaban aceptando totalmente esta situación y hasta se consideran a sí mismas merecedoras de la exclusión que reciben.

Un ejemplo especialmente sangrante, en el límite extremo de la escala de la intolerancia, es el uso por determinadas mujeres de una vestimenta y un modo de vida que parece destinado únicamente a ocultar su presencia del mundo. Estas mujeres dicen elegir esa ropa y ese modo de vida por voluntad propia, pero cualquier persona inteligente puede ver que esta elección nunca ha sido real, y que el ambiente y la educación alienante y basada en la autoculpa es la responsable.

Este extremismo denigrante y machista obliga a la mujer a desaparecer simbólicamente del mundo, mediante el uso de vestimentas que ocultan a los ojos del mundo cualquier muestra de femineidad, y mediante la adopción de un modo de vida reclusivo y asocial, en la que frecuentemente la
mujer oculta sólo se le permite entablar conversaciones, entre murmullos, con mujeres en su misma situación, y, por supuesto y con temeroso respeto, con su dueño y señor. Pero para el resto de la sociedad, esta mujer efectivamente ha desaparecido.

Esta negación de su identidad de mujer conlleva en última instancia a su negación como individuo y a la renuncia (que nos quieren vender como voluntaria) a todos sus derechos sociales. Es en la práctica un asesinato social.

Por todo lo expuesto aquí, considero necesario que desaparezca
esta reliquia de tiempos bárbaros impropia del siglo XXI en el que vivimos. Por todo ello, abogo por la desaparición de las monjas de clausura.

¡Toma twisted end, Shyamalan!

Si alguien no ve la IRONÍA, por favor que lo diga y se la explico.

sábado, 9 de julio de 2011

¿De verdad sabes lo que crees que sabes? Parte I

Os presento a continuación el primer artículo de una serie dedicada a promover el pensamiento crítico.

El conocimiento humano se adquiere a través de multitud de formas. Tenemos la ciencia oficial, la fe religiosa, la experiencia propia, el sentido común, la reflexión interna, los consejos de las autoridades, las afirmaciones de nuestras amistades, la cultura, la tradición, etcétera. Lo que sabemos o creemos saber viene de estas fuentes.

Pero no todas las fuentes son equivalentes, ni el grado de certeza que nos dan es el mismo. También es importante saber que ninguna fuente es 100% fiable. La única manera de comprobar la fiabilidad, hasta cierto punto, de una información es comparar diversas fuentes entre sí (comparar la información que nos la experiencia con la reflexión, la que nos da la fe con la ciencia, etc.).

En realidad, haciendo esto, lo que estamos comprobando es la coherencia de la información. Sólo si creemos que vivimos en un mundo coherente, entonces esta coherencia va unida a la fiabilidad de la información comparada. Si creemos que es posible simultáneamente que el mundo se creara hace 6.000 años (fe) y hace 4.540.000.000 años (ciencia) entonces no creemos en la coherencia del mundo y no podemos testar la fiabilidad de ninguna afirmación (y nuestras creencias pueden ser tan arbitrarias y subjetivas como queramos)

Desde aquí voy a dar por supuesto que el lector cree en la coherencia del mundo, porque de lo contrario poco importa lo que pueda argumentar a continuación, para el tema que abordaré o para cualquier otro.


Ejemplo número 1 - La fiabilidad de las huellas digitales

Los conocimientos más peligrosos son los conocimientos que nunca son puestos a prueba.

Si hiciéramos una encuesta preguntando a la gente si cree que el reconocimiento de huellas digitales a la hora de identificar actores causales en un proceso judicial es fiable, posiblemente obtendríamos una respuesta positiva superior al 99%. La pregunta es ¿cómo estamos tan seguros?

Si esta pregunta la incluimos en la propia encuesta, encontraríamos varias respuestas típicas:

1) Todo el mundo lo sabe (argumento ad populum)

2) Es una técnica útil que permite identificar delincuentes que de otra manera serían declarados inocentes (argumento utilitarista)

3) Las autoridades competentes creen que este sistema es fiable (argumento ad verecundiam o argumento de autoridad)

4) Está probado científicamente que no existen dos personas en la tierra que tengan el mismo conjunto de huellas dactilares (argumento inductivo)

El primer argumento es el más fácil de desmontar. La verdad de una afirmación no depende del número de personas que creen en ella.

http://en.wikipedia.org/wiki/Appeal_to_the_majority

El segundo argumento es un ejemplo de argumento dirigido a las consecuencias (ad consequentiam). El razonamiento falaz es el siguiente:

Premisa: Si la técnica de reconocimiento de huellas digitales es fiable, entonces los delincuentes lo tendrán más difícil para eludir las responsabilidades de sus actos.

Premisa: Es deseable que los delincuentes carguen con las responsabilidades de sus actos.

Falsa conclusión: La técnica de reconocimiento de huellas digitales es fiable

http://en.wikipedia.org/wiki/Appeal_to_consequences

El tercer argumento también es fácil de refutar. El que una autoridad (incluso aunque la autoridad tenga los méritos necesarios para que se la reconozca como tal) opine algo, no hace que ese algo sea cierto. Todas las personas (incluso los expertos) se pueden equivocar.

http://en.wikipedia.org/wiki/Argument_from_authority

Estos tres primeros argumentos son casos específicos de Falacias de Irrelevancia, debido a que la premisa no lleva necesariamente a la conclusión (la mayoría puede estar equivocada, el experto puede estar equivocado, una creencia puede ser útil o deseable pero ser falsa)

No es que se trate de argumentos sin valor. Lo tienen, sólo que no son suficientemente convincentes por sí mismos. Contrastados con, por ejemplo, un experimento científico, podrían confirmar que lo que se afirma es cierto. Sólo que si lo es, no es debido a estos tres argumentos, que de por sí nada pueden hacer para decidir si algo es verdadero o falso.

Veamos el argumento más sólido, el cuarto. ¿Es cierto que no hay dos personas en el mundo que compartan las mismas huellas?

Por lo que sabemos, ASÍ ES. Ni siquiera dos gemelos idénticos poseen el mismo patrón de huellas dactilares. No se han encontrado aún dos personas en el mundo que posean las mismas huellas.

Por supuesto, este es un razonamiento INDUCTIVO. Pensamos que la afirmación es cierta porque basta un solo contraejemplo para rebatirla (encontrar 2 personas con las mismas huellas) pero, tras examinar millones de patrones a lo largo de muchos años, no se ha encontrado ese contraejemplo.

Como con todos los razonamientos inductivos, nunca podremos estar seguros al 100% de su veracidad. Pero en este caso que nos ocupa, no podemos pedir un 100% de veracidad. Estamos examinando la fiabilidad de la técnica, y para la fiabilidad no es necesario que sea un 100% fiable, sino sólo lo suficientemente fiable. Nunca podremos estar al 100% seguros de que jamás ocurrirá una coincidencia entre 2 huellas de diferentes personas, pasadas, presentes y futuras, pero podemos estar razonablemente seguros de que, si es que esto llega a pasar alguna vez, no va a ser algo frecuente.

Entonces, ¿hemos demostrado que el análisis dactilográfico es fiable y que por tanto debemos usarlo para enjuiciar presuntos culpables?

Pues no, aún no hemos llegado a ese punto. No basta con demostrar que no existen 2 huellas idénticas, hay que demostrar si los seres humanos encargados de determinar si una huella encontrada en un medio corresponde a determinado sujeto, son capaces de determinar esa correspondencia de una manera fiable.

Resulta que no sólo no hay 2 patrones dactilares idénticos: También sucede que no hay dos caras humanas exactamente iguales, no hay dos pies exactamente iguales, no hay dos marcas de sudor exactamente iguales, no existen dos mosquitos exactamente iguales, y no existen dos piedras exactamente iguales.

No se trata de probar la unicidad de este rasgo: se trata de probar que los expertos son capaces de DISTINGUIR entre estas unicidades.

Acabo de exponer que no existen dos piedras exactamente iguales en el universo. Sin embargo ¿puede un ser humano ser capaz de confundirse entre dos piedras suficientemente parecidas? Yo creo que sí. El ser humano no es infalible, y frecuentemente somos víctimas de la confusión. Podemos confundir de lejos a Paco con Pepe, a un diamante de imitación de uno auténtico, y mi cubata con tu cubata.

De acuerdo: todos las huellas dactilares son únicas. Ahora bien ¿con qué frecuencia los expertos que examinan estas huellas pueden determinar la identidad de las mismas?

¿Cómo podemos saber eso? En realidad es bastante sencillo. Hagamos un experimento científico: propongamos a un grupo de expertos que intenten identificar un conjunto de huellas de las que el experimentador sabe a quien corresponden, y determinemos el porcentaje de aciertos de los expertos.

¿Esto se ha hecho? Sí. ¿Y los resultados? Han sido, en general, bastante decepcionantes.

Veamos uno de esos experimentos: Se entregan a 156 expertos 4 fichas que contienen las huellas dactilares (de los 10 dedos) de 4 “sospechosos”. Estas fichas contienen las huellas tal como se aceptan como identificación normalmente: mediante el entintado del dedo y la impresión de la huella en un papel especial (como en el dni o las fichas policiales). También se entrega a los expertos una muestra de 7 huellas “latentes”, es decir, huellas como las que se recogen en los escenarios de los crímenes mediante las técnicas forenses actuales. Los experimentadores saben a quien corresponden tanto las huellas oficiales como las latentes. Los expertos no. La tarea de los expertos es determinar para cada una de las 7 huellas latentes a qué sospechoso pertenecen, de los 4 posibles que hay. Hay que hacer notar que los expertos saben de antemano que la huella latente pertenece a uno de los 4 posibles sospechosos, lo cual indica que tienen un 25% de probabilidades de acertar por puro azar, y que no se puede dar el caso de que la huella NO pertenezca a uno de esos 4.

El 44% (68) de los 156 expertos acertaron con las 7 huellas latentes. El resto (88) de expertos o bien se equivocaron alguna identificación o no pudieron determinar a quien pertenecían. Se produjeron en total 48 identificaciones falsas. (Zabell, Sandy. "Fingerprint Evidence". Journal of Law and Policy.)

El problema que hay es la percepción del error de esta técnica que tiene la población en general, entre los que hay que incluir policías, jueces y abogados. Casi siempre se admite, de manera acrítica, que no hay ninguna posibilidad de error o que esta posibilidad es muy reducida. Cuando en un juicio sube al estrado un experto diciendo que una huella parcial encontrada en el escenario de un crimen corresponde, bajo su opinión profesional, con las huellas del acusado, el juicio prácticamente ha concluido. Se considera que se ha presentado una prueba irrefutable.

Sin embargo, hay numerosos casos de “falsos positivos” en la historia de la identificación mediante huellas dactilares. Veamos algunos:

El FBI detuvo en 2004 a Brandon Mayfield, un abogado de Oregón (USA), relacionándolo con los atentados en el tren de Madrid de ese año. Sí, me estoy refiriendo a los atentados del 11 de marzo a cuatro trenes de cercanías de Madrid. El motivo fue que sus huellas fueron identificadas, según el FBI de manera “absolutamente incontrovertible” y “100% positiva”. Sin embargo, tras dos semanas de custodia policial, el abogado fue liberado. La Policía Nacional Española había identificado a otra persona diferente a la cual podían pertenecer esas huellas. ("U.S. Will Pay $2 Million to Lawyer Wrongly Jailed - New York Times" (article), by Eric Lichtbau, New York Times, 2006-11-30, webpage: NYT-061130-settle: on Brandon Mayfield mistaken arrest)

Otros casos:

René Ramón Sánchez en 2000 (New York Times; May 31, 2004; Can Prints Lie? Yes, Man Finds To His Dismay. In front of the immigration judge, the tall, muscular man began to weep. No, he had patiently tried to explain, he was not Leo Rosario, a drug dealer and a prime candidate for deportation. He was telling the truth. He was René Ramón Sánchez, an auto-body worker and merengue singer ...)

Shirley McKie en 1997 ("The Fingerprint Inquiry Scotland")

Stephan Cowans también en 1997 (Abel, David (2007-10-26). "Man wrongly convicted in Boston police shooting found dead". The Boston Globe.)

Este último pasó 6 años en la cárcel hasta que una prueba de ADN lo exculpó. Murió 4 años más tarde.

A pesar de todas estas evidencias, la fe en la fiabilidad dactilográfica sigue inconmovible. Cuando se pregunta a un experto sí cree que esta técnica (SU técnica) es fiable, su respuesta sigue siendo que “La ciencia ha demostrado que no existen dos personas en el mundo que posean las mismas huellas dactilares”. Lo cual es cierto, pero NO CONTESTA A LA PREGUNTA.

La cuestión no es si todas las huellas dactilares son diferentes, sino hasta qué punto es fiable la técnica que relaciona una huella encontrada en un escenario del crimen con una serie de huellas almacenadas en una base de datos.

La técnica dactilográfica de identificación es SUBJETIVA. El experto mira las muestras y determina si, EN SU OPINIÓN, existe una correspondencia. Un experto puede llegar a una conclusión diferente de a la que llega otro experto. Sin embargo, nunca se cuestiona el grado de error de ese experto en particular, ni se suelen hacer análisis posteriores por otros expertos que ratifiquen o desmientan su conclusión.

Las pruebas subjetivas están sujetas a los fallos y prejuicios inherentes a cualquier ser humano. En el caso de Brandon Mayfield, da la casualidad de que, pese a ser nacido en Norteamérica, era un musulmán converso casado con una egipcia. Sin duda eso contribuyó en alguna medida al 100% de convencimiento que adujo el FBI en su identificación.

En la práctica, el experto posee una o varias huellas halladas en un escenario, y la policía le presenta un reducido número de sospechosos (a veces, uno sólo) con cuyas huellas ha de comparar su muestra. La buena voluntad del experto y su deseo de que se encarcele al culpable puede minar su objetividad y provocar que se autoconvenza de que la muestra MÁS PARECIDA supone una correspondencia irrefutable. Si además el experto está expuesto a cualquier tipo de información relativa a los sospechosos, sus prejuicios inconscientes pueden determinar su juicio y mermar aún más su objetividad.

No estoy diciendo que esta técnica no sirva para nada. Si tenemos un cuchillo con el que se ha cometido un crimen, y sacamos huellas de él, esa información es importante. Si tenemos dos sospechosos y las huellas de uno son mucho más parecidas a las del cuchillo que las del otro, entonces haremos bien en investigar sobre todo al primero. Pero hay que ir con mucho cuidado y no hacer el salto lógico de decir que, dado que uno de los dos sospechosos tiene unas huellas más parecidas a la muestra que el otro, entonces lo hemos IDENTIFICADO sin posibilidad alguna de error.

Nota final: Este análisis no pretende poner en entredicho la técnica forense, sino promover la reflexión y el debate sobre la misma, dentro del marco general de promoción del pensamiento crítico y el escepticismo sano. Mi objetivo es tomar creencias “altamente aceptadas” y ponerlas a prueba, haciendo de abogado del diablo cuando sea necesario.

Quien quiera un análisis en mayor profundidad sobre el tema, le remito a la siguiente dirección (en inglés, of course): https://webfiles.uci.edu/scole/lapo_219.pdf

lunes, 4 de julio de 2011

Merma de credibilidad

Qué fácil es tomar partido y convertir un suceso concreto en parte de la gran cruzada personal de cada uno.

Qué difícil es en cambio reconocer que no tenemos ni idea de lo que sucedió, y que nuestra opinión, sea una o sea otra, ni está fundamentada ni es relevante, pero la hacemos igualmente. Para una mente lógica como la mía asombra la fe (no se puede llamar de otra manera) con la que muchos ponentes defienden la postura/apuesta que han elegido arbitrariamente (ver los comentarios de los internautas a esta noticia)

No sé en qué dedican su tiempo sociólogos y psicólogos, pero creo que deberían investigar un poco más los motivos por los que los seres humanos estamos mucho más preocupados en dar la impresión de poseer conocimientos que no que no tenemos, y de tener razón (o parecerlo), que de hallar la verdad.

Eso no significa que no se puedan hacer comentarios. Pero pre-juzgar a un acusado sin conocimiento completo de las pruebas y los testimonios, simplemente por la impresión subjetiva que nos dan él (y/o su acusadora), es, como su nombre indica, un pre-juicio.

Lo que se desconoce es difícil de analizar, pero sí que podemos analizar en cambio lo que aparece en la noticia. Muchas afirmaciones son ALTAMENTE cuestionables:

"La grave merma de credibilidad de la presunta víctima...."
Es la primera frase y no tiene nada de inocente. La "merma de credibilidad" se presenta ya desde las primeras palabras como un HECHO OBJETIVO, no como una posible consecuencia de los nuevos datos.

"mintió para mejorar su situación en EEUU"
Este argumento es irrelevante. Se puede mentir en una ocasión y decir la verdad en otra. El mundo no se distingue entre "mentirosos" y "sinceros". Todos mentimos y decimos la verdad en ocasiones. Puede que algunos individuos mientan más que otros, pero que yo sepa no existen clases "puras": ni existe el ángel que sólo puede decir la verdad ni el demonio que está obligado a mentir. No se puede desestimar una acusación en la base de que "hay una alta probabilidad de que el testimonio sea mentira". ¿Cómo se calcula esa probabilidad? ¿Contabilizando el número total de frases que ha pronunciado en toda su vida y determinando cuantas eran verdaderas y cuantas falsas? Y aún que se pudiera en teoría obtener dicha probabilidad... ¿habría que basar una condena o un exculpamiento en una simple probabilidad?

"una chica de mundo conectada con traficantes de drogas"
Este argumento, no sólo es irrelevante sino tendencioso. "Chica de mundo" es un término ambiguo, usado aquí para que el lector interprete lo que quiera, sin que se pueda acusar al periodista de hacer acusaciones concretas. No hay ninguna duda que aquí esta expresión se usa para hacer creer (sin decirlo abiertamente) que la chica se prostituía. "Conectada con traficantes de drogas". Resulta que la conexión es que tiene un amigo en la cárcel por venta de marihuana, pero la frase empleada es la misma que se usaría si fuera la esposa de un narco colombiano. Y no hace falta decir que el tener un amigo en la cárcel, nada dice sobre la persona en cuestión.

"No te preocupes, este tipo tiene mucho dinero. Sé lo que estoy haciendo"
Lo primero, esta frase no dice nada de por sí. Lo segundo, esta frase es una traducción del guineano. Lo tercero, cambiad la primera coma por un punto y volved a leer la frase. Recordad que cuando uno habla, hace pausas, pero no dice si la pausa corresponde a un punto, a una coma, o a cualquier otra cosa. Quién sabe, a lo mejor en guineano es diferente. Reconozco que no sé guineano, pero a lo mejor esta otra traducción también sería posible: "Sí, ya sé que ese tipo tiene mucho dinero. No te preocupes, sé lo que estoy haciendo".

"En ella se revela a una persona dispuesta a sacar rendimiento del ataque"
No es un hecho, es una opinión (del periodista, parece ser)

"No parece el comportamiento de una mujer asustada y desorientada"
De nuevo, otra opinión del periodista, por lo visto sabe muy bien cómo debe comportarse y sentirse una mujer violada.

"Confirma, como las mentiras detectadas por la fiscalía, una personalidad atrevida y dispuesta a todo"
De nuevo, otra opinión del periodista. Además parece implicar que a las personas "atrevidas y dispuestas a todo" es imposible violarlas.

Como he dicho antes, no pretendo opinar sobre la culpabilidad o inocencia de nadie, pero sí que estoy opinando sobre la manifiesta (al menos para mí) parcialidad de este artículo. Parcialidad que también se puede comprobar cuando vemos que las mentiras que dijo el acusado (dijo estaba con su hija cuando ocurrieron los hechos) no parecen haber "mermado su credibilidad" en lo más mínimo.

Dejemos que las pruebas hablen. Lo contrario es presionar a un jurado para que tome la decisión que a nosotros nos gustaría.